La hostia que nos merecíamos

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Se acabó, la tan ansiada Campeona del Mundo bajó de la nube. De la nube la infierno, a la cruda realidad, esa que se vivió en los últimos años en amistosos intrascendentes, la que muchos quisieron tapar con excusas banales. Las plegarias y el tiki-taka se esfumaron de un plumazo. Ni el santo era santo, ni lo jugones eran jugones. Un traspié histórico que dejó entrever todas las vergüenzas que muchos nos imaginábamos que tarde o temprano se verían.

Cuando tu portero no para, tu defensa no defiende, tus centrocampistas no mueven el balón y tus delanteros no tiran entre los tres palos, el resultado es el que fue, 1-5, y gracias. Sí, porque España puede dar gracias de que Holanda no hiciera más sangre tras la final de Johannesburgo. Los oranje nos tenían ganas, aquella fatídica jugada de Robben ante Casillas de hace cuatro años se le había aparecido al exmadridista en más de una pesadilla durante estos últimos cuatro años, una situación que tenía que romper con un partido histórico, sobresaliente, de los mejores de su carrera. Corrió como un jabato, como un hombre que sabía lo que tenía en frente, que quería romper con su pasado. Y el resultado fue el que todos sabemos. Un destrozo histórico.

Muchos pensaban que el golpe llegaría tarde o temprano, pero muy pocos imaginarían que este sería de esta forma tan cruel, y por otro lado, merecido. Ha habido jugadores que no han sabido bajar de la nube, pelear como pelearon en 2008, en una Eurocopa en la que España toco el culmen, su mejor fútbol, tiki-taka, pero con velocidad. Desde entonces una bajada de marcha que aún sirvió para llevarse un Mundial y una Eurocopa al tran tran, con una final en la Confederaciones que abrió a muchos los ojos, pero que otros taparon cómo bien quisieron. Un estatus creado que ha valido para que jugadores fuera de tono volvieran a intentar lo imposible.

Con casi el mismo plantel que en aquella fabulosa e histórica Eurocopa, donde hasta el más anti español se sintió artífice de aquel éxito, la poca evolución que algunos demandábamos a gritos ha hecho que los que un día estuvieron bien arriba, ahora se quemen con el fuego del infierno. La savia nueva que demanda un puesto a gritos en esta selección, esos que ganaron la Eurocopa sub 21 en las últimas dos ediciones (2009/2011 y 2011/2013), no llegaron, o mejor dicho, no fueron citados. Los Isco, Carvajal, Rodrigo y compañía tenían la ilusión de ser esa regeneración que valdría para continuar la estela, pero estos entraron con cuenta gotas, o ni eso. Koke y De Gea fueron los únicos de la última hornada que entraron en la lista, y ni un minuto en el ridículo mayúsculo que fue el partido ante Holanda. España jugó con su vieja guardia, con un portero que apenas ha disputado 22 partidos durante la temporada, con un Piqué que ha llegado al límite, como Juanfran (este no jugó) o Diego Costa, con jugadores como Xavi o Xabi que han bajado notablemente su eficacia y velocidad sobre el césped. Los años y una temporada extenuante les han hecho tocar fondo. Muchos lo vieron, hasta el tan golpeado Tata Martino, el único que se atrevió a sentar a un jugador que juega a medio gas. Llevamos incluso a un jugador que ha firmado por un equipo de la MLS como primer jugador de la franquicia, que entrenará en Australia, un auténtico disparate. Mientras tanto, dos de los máximos goleadores de la Serie A, Callejón y Llorente, veían desde su casa el esperpéntico partido ante Holanda, que parecía la ‘Naranja Mecánica’ de Cruyff y compañía.

Los palos llovían a Van Gaal en la primera parte, que con un discurso pleno de entrenador de primera supo alentar a los sueños, despertarles y clavar el puñal a España, ese agujero que en los últimos tiempos también vieron selecciones como Finlandia o Sudáfrica, que avisaron de lo que se venía.

Una hostia merecida, que baja el estatus -muy denostado en nuestro país- a la cruda realidad. Porque vivir del pasado en el presente de poco vale. Los triunfos se cimientan en el día a día y ahí muchos no han sabido ver que las rentas sólo te las vende bien tu amigo, el que trata de no mostrar tus errores, que no es amigo, es más bien perro faldero.

Muchos se burlaron de Holanda, jugaron con el status y el privilegio ganado, ese que rápidamente se esfuma. 90 minutos y cinco goles. Un triste final para una selección que agoniza, que aún sueña con despertar de esta cruda pesadilla.

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Christian Díez Torralba

Christian Díez Torralba. Nacido en 1987, estudié periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, para posteriormente especializarme en el mundo del periodismo deportivo en la Universidad Internacional de Valencia. He trabajado en medios como Eurosport, Goal, Defensa Central, Madrid-Barcelona o Sphera Sports entre otros. Ahora busco nuevos proyectos.