Sé Del Bosque, sé Orenga, sé español

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Fracaso: dícese del suceso lastimoso, inopinado y funesto; la caída de algo con estrépito. Así define la RAE el adjetivo que describe la actuación del fútbol y el baloncesto español a nivel de selecciones a día de hoy. Primero fue la Copa Confederaciones para el equipo de fútbol, luego fue el Eurobasket para los de la canasta, llegó el Mundial para los primeros, y un nuevo varapalo, círculo que cerró de forma (i)lógica el Mundial de Baloncesto. El colmo de los colmos.

Gestores que no gestionan, presidentes que no presiden, y ellos, los jugadores, que siguen el baile del choteo y el ensalzamiento del ego. Tres proporciones, que bien repartidas sirven para tener el resultado que hemos vivido en el último año y dos meses de los dos deportes más practicados de nuestro país. De esos que acaparan portadas, minutos de televisión y radio. Los mismos que no hace mucho servían de ejemplo para aquellos que laboriosamente trataban de salir de la angustiosa crisis económica que seguimos padeciendo.

Parte intrínseca de esa caída con estrépito la tienen todos aquellos que viven del pasado, de enaltecer aquello que fue leyenda, y que a pesar del paso del tiempo, y del desgaste de la misma, sigue nutriendo los pensamientos de muchos. No, ya no somos ese ejemplo futbolístico y baloncestístico que en algún momento fuimos. Vivir de las rentas no sirve ni en el deporte, ni en la vida real. El español medio se acostumbró a ello, y así ha quedado, desamparado.

Si algo no funciona se cambia. Se reinventa. Se busca una solución, no se trata de esperar a la divina providencia para que de nuevo afloren semillas en el campo que no está arado. España ahora se hace preguntas. Algunos despiertan y ven respuestas, pero no todos disponen de dicha suerte. Maldita providencia.

Orenga  recoge aquello que sembró, indiferencia. El nulo tributo a un entrenador que llegó entre bambalinas, con el brazo ejecutor de JL Sáez, el mismo que aseguró a Mirotic que lucharía por su (no) convocatoria con La Roja. Una mala gestión de la que hoy el montenegrino se tiene que sentir a salvo. No participó del circo. El mismo que hace dos meses vivimos en Brasil, con Del Bosque a la cabeza, bien asegurado en su puesto por el indesbancable señor Villar, apoyado también por su buena prensa, la misma que quizás no permita la salvación del seleccionador de baloncesto. Prensa salvadora, gestora, dócil y visionaria. La misma que jubilaba a Zidane, machacaba a Francia antes de disputarse un puesto en la semifinal del Mundial de la canasta.

Quizás no habrá que ser como Del Bosque u Orenga, ya lo decía Love of Lesbian: “Si pasan unos días, ya se olvida y eso nunca pasó…. Sé que no eres de los nuestros, mal español

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Christian Díez Torralba

Christian Díez Torralba. Nacido en 1987, estudié periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, para posteriormente especializarme en el mundo del periodismo deportivo en la Universidad Internacional de Valencia. He trabajado en medios como Eurosport, Goal, Defensa Central, Madrid-Barcelona o Sphera Sports entre otros. Ahora busco nuevos proyectos.